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Entrevista a César Fernández, Presidente de ICF España

Por Raquel Pardo


http://www.mundocoachingmagazine.com/entrevista-a-cesar-fernandez-presidente-de-icf-espana/


Presidente ICF España


César Fernández, psicólogo, consultor y coach acreditado como Professional Certified Coach (PCC) habla para Mundocoachingmagazine de la actualidad del coaching en España y de la alta capacitación de los profesionales que se dedican a él en sus diferentes categorías. Desde su puesto de presidente en la ICF España, Fernández está siendo testigo de la consolidación de una profesión que trabaja por ser respetada y reconocida en el mercado laboral, y por salvaguardar su prestigio de intrusismos y malas prácticas. Las próximas Jornadas Profesionales del Coaching, que se celebran en Barcelona este mes de octubre, confirman que, en España, es una ocupación con un brillante futuro.

 

Desde 2004 el número de afiliados a ICF ha ido en aumento, ¿Son cada vez más los coaches?

Las cifras no engañan y es cierto que estamos asistiendo a un crecimiento prolongado y sostenido a nivel mundial de la profesión, de la que España no es una excepción. ICF España ha pasado en menos de un año de 457 a los 610 actuales. Este incremento se añade al experimentado entre 2010 y 2012 con un 58%. Y no solo se ha crecido en número, sino que también han aumentado las acreditaciones. España es, en estos momentos, el tercer país de Europa en cuanto a coaches acreditados (coaches con formación específica de más de 60 horas y con horas de experiencia contrastadas).

En mi opinión, esto es debido a varios aspectos. En primer lugar y sobre todo a que ya se han probado y comprobado los beneficios y resultados que generan los procesos de coaching tanto en las personas como en las organizaciones. En segundo lugar, estamos sometidos a situaciones y tiempos de incertidumbre y cambios, y es necesario reinventarnos…, buscar soluciones pero con otras gafas, desterrando planteamientos genéricos, y el coaching ahí es muy valioso. Y por último, todos necesitamos hacer emerger la mejor versión de nosotros mismos y para ello el coaching es la metodología más adecuada.

 

¿Es una profesión de moda o ha venido para quedarse?

No es moda, son resultados que evidencian la utilidad del coaching frente a los retos actuales.

Parece que la crisis económica potencia el recurso al coach para ayudar a profesionales, empresas y a clientes particulares ¿Cuál está siendo la tendencia? ¿Cómo se enfoca una crisis así desde una perspectiva de coach?

Las crisis hay que entenderlas como oportunidades y desde luego, la Historia lo evidencia, son momentos de creatividad porque se ha perdido la sensación de confort. Con esta premisa trabaja el coach con el coachee.

Actualmente los coaches nos encontramos con directivos a quienes no les funcionan los sistemas de gestión que antes les daban éxito, que deben afrontar situaciones complejas con sus equipos, desde el punto de vista tanto operativo como emocional. Que afrontan un escenario con gran incertidumbre al que deben dar respuesta. La solución que ofrece el coaching es contribuir a encontrar otros recursos, a afrontar las emociones como fuente de aprendizaje y energía, a dibujar de manera proactiva escenarios posibles y esperanzadores en medio de las dificultades y a poder afrontar con serenidad y perspectiva los momentos difíciles. En ese sentido, el coachee encuentra fortalezas más allá de lo que imaginaba y una ilusión e impulso renovados. Eso de manera rápida se transmite a sus propios equipos y sus resultados de negocio.

En otras ocasiones, la persona puede gestionar un tránsito laboral hacia proyectos propios o diferentes a los que venía realizando, pero con convencimiento pleno y satisfacción.

 

A pesar de la decisión de cambiar algo que puede llevar a recurrir a un coach, ¿existe, por lo general, miedo al cambio? Incluso cuando se atisba un cambio a mejor…

Efectivamente, es muy habitual el miedo al cambio y en general a lo desconocido. Lo primero que suelo hacer es positivizar ese miedo, ya que todas las emociones son útiles, nos ayudan a preservar el equilibrio vital y son fuente de aprendizaje. El miedo nos señala que algo importante para nosotros puede estar en riesgo. A partir de ahí nos invita a actuar: ¿Qué vamos a hacer para minimizar esa posible pérdida?, ¿o evitarla si se puede?, o ¿qué planes alternativos se nos ocurren? Personalmente, encuentro muy útil afrontar esas situaciones como una falsa dicotomía, planteando la pregunta: ¿Qué podemos hacer para mantener ese elemento valioso que el miedo nos señala y además, conseguir lo otro que también nos interesa? Ese enfoque suele abrir espacios nuevos y muy interesantes porque indican caminos útiles que antes no veíamos.


¿Qué cualidades y características se requieren de un coach?

En primer lugar, lo que se le exige a un profesional de cualquier disciplina: formación específica en coaching con todas sus áreas de conocimiento y una certificación acreditada. Es necesario que todos seamos más exigentes en este aspecto para velar por la deontología profesional y la calidad.

Una vez puestas estas bases, que nadie duda para otras profesiones, es deseable que sea capaz de escuchar con profundidad, ponerse totalmente al servicio de la persona y verla con toda su grandeza y posibilidades. A partir de ahí, tiene que dosificar adecuadamente el grado de reto y cuestionamiento en sus intervenciones para facilitar el autodescubrimiento por parte del coachee. Eso significa no “comprarle historias”, ser muy exigente con su propia responsabilidad y señalar aspectos que no está viendo (por ejemplo el papel de determinadas emociones en sí mismo o en otras personas).

 

Usted sí la tiene, pero ¿Es recomendable una buena base en Psicología para formarse como coach?

La formación en Psicología a mí me ha ayudado, me resulta útil y representa una base sólida en la que fundamentar mi formación específica en coaching. Para practicar el coaching he tenido que aprender un formato de intervención diferente de lo que suele hacer un Psicólogo. Son enfoques y ámbitos de aplicación distintos. Por tanto, aconsejaría a los Psicólogos complementarse con formación específica en coaching y abrir caminos de intervención en otros ámbitos y con otros perfiles, ya que ello les sumaría posibilidades.

 

¿Hay muchos coaches psicólogos?

En nuestra asociación en realidad hay un número elevado de profesionales que aúnan estas dos formaciones. Es posible sobre unas buenas aptitudes personales y con otro tipo de base formativa, llegar a ser un buen coach si la formación específica que se realice es de calidad, profunda y continuada.


¿Qué especialidades entre los coaches son las más demandadas ahora mismo?

Si miramos otros mercados más maduros –tal como nos permite el estudio de ICF Global 2012- con tendencias internacionales, apreciamos intervenciones centradas en liderazgo, pensamiento estratégico o cultura organizativa. Esta segmentación no es aún significativa en España, por lo que podemos suponer que es fruto de la madurez del mercado, que lleva, lógicamente, a una especialización de tipos de intervención.

 

¿Tiene España una buena cantera de coaches o hay países en los que mirarse?

A mí me asombra y me llena de orgullo la rapidez y solidez del crecimiento de nuestra profesión en España. Comparativamente con países europeos que tienen más población y más historia en el ámbito del coaching, hemos avanzado de manera espectacular, somos el tercer país en socios (solo por detrás de Reino Unido y Francia) como ya he comentado pero también somos los terceros en miembros con acreditación. Además analizando las tendencias en cuanto a perfiles de nuestros profesionales, tipo de intervención y de evolución de los mercados, no hay apenas diferencias.

La profesionalidad de nuestros coaches en España es comparable a la de mercados con mayor tradición por lo que podemos estar tranquilos y satisfechos aunque sin caer en la euforia para continuar preparándonos y desarrollándonos. De hecho, esa es una de las premisas de ICF y continuando esta estela hemos organizado las VII Jornadas Profesionales de coaching que se van a celebrar en Barcelona los días 24 y 25 de octubre.

 

¿Cree que la imagen del coach es bien entendida por los potenciales clientes, tanto individuos como empresa?

Estamos asistiendo en los últimos tiempos a que hay personas que se autodenominan “coaches” sin haber realizado una formación específica y ofrecen servicios muy diversos bajo la etiqueta de “coaching” cuando realmente alguno de ellos no está en esta categoría. Por tanto, nos estamos encontrando con clientes insatisfechos y en muchas ocasiones, desconcertados, lo que genera en el mercado profesional y de calidad, mucho ruido, equívocos… y una gran confusión sobre la realidad de la profesión.

El intrusismo solo está generando confusión y descrédito, con lo que está haciendo más difícil el conocimiento y desarrollo de la profesión.

 

¿Considera que es una profesión que comunica bien su función?

ICF se ha comprometido a desarrollar numerosas acciones que pongan en valor la profesión y a contar qué es el coaching. Estamos multiplicando nuestros esfuerzos en acercar esta labor a todos los públicos, en establecer alianzas con instituciones, asociaciones empresariales  y profesionales y en explicar de forma clara, sencilla y con un lenguaje común lo que somos y lo que hacemos. Es cierto que nos queda un camino por recorrer, pero estamos en la senda.

 

¿Qué pautas recomienda seguir a un cliente potencial para elegir el coach que mejor se adapte a sus circunstancias o situaciones?

Como le decía al inicio, en primer lugar ha de exigirse una formación específica en coaching. Pasado ese primer filtro, ya pueden valorarse las horas de experiencia, el tipo de procesos en los que haya trabajado y referencias concretas de clientes. Y finalmente, hay un aspecto muy importante como siempre en este tipo de procesos que es la “química” entre coach y coachee. Ese factor puede decantar la balanza hacia uno u otro coach, sin que eso signifique ningún demérito para quien no resulte elegido en esa ocasión.

 

Por último, ¿hacia dónde cree que evolucionarán los profesionales del coaching españoles? Hacia las empresas, habrá más coaches personales, hacia el love coaching…

Actualmente el coaching que practican nuestros asociados está vinculado en un 80% al mundo de la empresa y el resto son intervenciones dentro del ámbito del coaching personal o “life coaching”. Muy probablemente el mercado seguirá creciendo manteniendo unas proporciones similares a las actuales, por tanto, seguirá manteniendo una alta presencia el coaching orientado a organizaciones y profesionales.

mCm Mundocoachingmagazine

 

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